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BAGAN- KAKKU (BIRMANIA 2016)

2016
20
Nov

BAGAN-KAKKU   700 kms   TOTAL: 2.000 KMS
La ruta ha seguido a buen ritmo desde que dejé esos fantásticos templos a mis espaldas, es salir de Bagan apenas unos kms, y ya todo vuelve digamos «a la normalidad» del país…, a su  ritmo natural, sin encontrarte ya con turistas… ( no lo crítico, lo veo bien, y  necesario).
Sigue siendo llano, todo verde a los lados, pero lo que sí empieza a verse arriba…, el cielo más gris que azul.
Cuando estoy esperando a que la buena señora me parta la papaya en trocitos, era cuestión de tiempo, la tormenta empieza a descargar, truenos y lluvia, parece que se ha hecho de noche, aunque no falto la invitación de las mujeres del puesto, para que fuera al resguardo al techo de su casa…, a la bici no dio tiempo, se quedó bajo el árbol aguantando el chaparrón…
A la hora parece que no ha pasado nada, vuelve a lucir el sol, y vuelvo a la carretea…, aquí las lluvias deben ser así…
Pasar por la ciudad de Pakokku, sin más recuerdo que una rica cena en la calle, sentadito en un «tajo», de esos bajitos de plástico, por un precio simbólico, menos de 1 euro, y la pensión, muy sencilla, pero junto al río…
Pero el gran descubrimiento de este año, ha sido el «GPS».., le pongo el mapa, le digo que ruta en bici, y te salta la sorpresa, encuentra rutas alternativas, que por supuesto, no dudo en elegir, como fueron esos fantásticos últimos 30 kms para llegar a Monywa, eso que en el cruce me dijeron que la lluvia había complicado la pista, pero hay que lanzarse, si no, no hay aventura..
Son kms de tierra, por aldeas rurales, por campos de cultivo, por templos preciosos sin fama, sin nombre  para mi, con una gente que te saluda, y que no importa parate, aunque retrase la marcha, no hay prisa, hay que ir viendo, disfrutando, sintiendo…
A partir de Monywa ya empiezo a girar hacia la derecha en el mapa, quiero acercarme a ver ese budha que vi ayer desde lo lejos, sobresalir su figura en un alto, dicen es el más alto del mundo, y hay unos 500 metros de subida, que te hacen llegar calentito…, hasta sus pies, luego ya es lugar de culto, y la bici tiene que esperar a la entrada.
Resulta que se puede subir por dentro, hay un mirador en la parte de atrás del segundo piso, a la altura de los pies, y desde allí, hay unas escaleras, que piso a piso, puedes seguir subiendo, un piso, otro, otro más…, al final terminas dentro de su cabeza, para darle tormento al pobre hombre…, mi desilusión, es que no hay vistas al exterior, sólo te las puedes imaginar, y sentir donde estas metido.., pero el sentimiento es para ellos, en cada piso hay budhas, y en otros murales pintados en las paredes, que según van ascendiendo, van rezando.
Mi siguiente destino es la ciudad de MANDALAY, ciudad que quiero conocer, a la que llego tarde, muy tarde, menos mal que tengo buena luz, y con batería, viendo el río, y siguiendo las órdenes del móvil, que se pone modo noche, y cambia de color, que mono, en mi primer córner, al igual que en Monywa, coincido con una celebración, todo lleno de fruta y comida, con música muy alta, y que no tardan en invitarme, pero no me puedo entretener, es una ciudad muy grande y hay que llegar al hotel, que por suerte, lo tiene localizado el GPS, con una bandera de meta…, 5kms, 3kms, 1km, y prueba superada, he llegado muy cansado, pero contento, por otra gran etapa con buen final…
El hotel, para mi es de esos buenos, pero que para ajustar presupuesto, cojo las habitaciones compartidas, una buena opción, porque gozas de todas las comodidades, y de un gran desayuno, por menos dinero…
Hoy la visita no puede faltar, me llama la atención conocerlo, el puente de Ubein, el puente de madera de teca, más largo del mundo, más de un km sobre pilotes de madera…, pero esto de las guías turísticas es lo que tiene, que como ponga que el atardecer es bonito, y llegues a esa hora, no puedes ni pasar de la gente que hay, es cuestión de esperar, entrar despacio, pasear, y cuando ya cae el sol, que los turistas desaparecen, poder cruzarlo con la bici, un gran placer, y para que haya menos gente, si se pone a llover, ya si que, que me quedo sólo, a resguardarse en el medio, bajo un techo, aflojar un poco la lluvia, y a regresar, pero, la lluvia, pasa a tormenta, truenos, lluvia fuerte, en pocos minutos las calles están inundadas, y aunque me voy cobijando de tienda en tienda, no me puedo quedar, que quedan más de 8 kms y hay que salir de aquí, que la cosa se está poniendo peligrosa, las motos las llevan empujando, yo a penas mantengo el equilibrio con el oleaje, así que a avanzar como sea…, sin luces, y sin naaaa, sólo la cámara de fotos que llevo en una bolsa de plástico metida por dentro de la camiseta, como embarazado…, empapado, vaya pintas…, cuando llegué al hotel estaba hecho un «cromo»…
El día siguiente de paseo, que la bici también tiene que descansar, que se sequen las zapatillas, a ver otra cosa mas grande del mundo, esta vez una campana, y una pagoda que es peculiar porque sus figuras son blancas, en vez de doradas, y esta junto al rio, con dos grandes leones a la entrada como protegiendola…
La salida no fue menos espectacular, por la noche había llovido, y las carreteras de nuevo inundadas, con lo contento que estaba por haber secado las zapatillas con un secador…,je,je, primer km, y ya con el agua hasta los pedales…, algunas motos buscan carreteras alternativas, pero yo tengo que ser fiel a mi nuevo aliado, el GPS.., así que «palante», con lo que toque compañero…, menos mal que fueron solo unos kms…
Pero el día pinta gris, al poco empieza a llover suave, hasta se agradece, porque es el reencuentro con la montaña, creía que eran 3, o 5 kms, que felices me las prometía…, uno más, y otro, cuando voy por el 15…, quien aparece, de nuevo el chaparrón, con lo lento que voy le he dado tiempo a llegar, je,je…
Tengo que resguardarme bajo el techo de una casa de una familia,,es imposible seguir, parece que se ha roto el cielo…, me quedan 30 kms, y tendrá que llegar la bajada, así que «palante» otra vez…, pero y la bajada, es el primer puerto que encuentro que no,la tiene…, empapado cubro las alforjas, pero yo no, para que, si me ha pillado el chaparrón ya mojado…, al final, cuando suaviza, hay que ponerse el poncho, no por la lluvia, sino por el calor que da…, y km a km, llegar al hotel, que tenía localizado en la misma carretera, y entrar directo al «corral»…, como iría que no hice la grabación de costumbre de las buenas llegadas…
He llegado a Pyin oo Lín., vaya nombrecito de dibujo animado…, es una ciudad que antiguamente la usaban los ingleses como lugar de vacaciones, así que tiene casas con estilo colonial, y también tiene fama por sus jardines. Y narices tiene la cosa, que fue salir de la ducha y el día despejo…, así que a pasear, como no con la bici, pero en chanclas, y con un paraguas (de mujer,je,je), por sí acaso.., a ver esos jardines, aunque me vale recorrerlos por fuera, y así no ando pagando entrada…, y además hay que hacerlo andando y no hay ganas de andar…
Pero la alta montaña de la ruta estaba por llegar, cuando me las prometía muy felices, que ya había pasado lo peor, y empezaba a bajar, a bajar más, con unas pendientes que tienes que frenar fuerte para no salir disparado…, y miras lo que hay delante, a los lados, todo rodeado de montañas, y sigues bajando…, que parece que vas al infierno…, sólo piensas en donde te estás metiendo…, no me extraña que los que me veían me saludaran, y animarán…, como diciendo «no sabes la que te espera»…
Hasta qué aparece un río, un puente, y ya no se puede bajar más, hay que cruzarlo, y…??, pues a subir…, a salir de ese agujero como sea, como sea que es 500 metros empujando, 200 metros montado, como sería que no habia visto nunca el cuentakilómetros a «cero», y estar avanzando…(empujando claro, no había otra manera).
Me fallan los cálculos de kms, y por supuesto de hora, no puedo llegar al pueblo previsto.., pero no se puede más…, en el primer pueblo que encuentre me paro…, porque ya voy con la luna en el cogote, y porque ya no puedo más…
Y suerte la mía, llegar a un pueblecito, ver unas luces de un restaurante, y ver el cielo.., y más cuando veo una nevera al fondo llena de cervezas frías…, bueno había otra al lado con refrescos, pero esa primera cerveza que me tomé, es de la que llega hasta las uñas del pie…
Cenar con lo puesto…, y ya cuando vas siendo persona, preguntar por dormir, me da igual, me tumbo donde cenado y listo.., pero no, me dice el dueño que espere, al rato que le siga, y cual es mi gran sorpresa, me ha llevado a una pagoda, que los monjes me dejan dormir ahí…, una de tantas y  tantas pagodas que he visto por fuera o paseando, pero ahora me toca estar dentro, dormir resguardado por las 2 grandes figuras de leones a la puerta, y no se sí fue el cansancio, o el sitio, pero todas las imágenes que recuerdo de mis sueños eran buenas, de jardines, de lagos…, misterio…???
Con el cuerpo »trillado», pero los ánimos por todo lo alto, la ruta está llegando a su fin, el lago Inle, está ya a tiro de piedra…, ya con terreno suave, y entretenido paisaje, con pequeños pueblos como de color rojizo, de la tierra entre sus casas, destacando una buena parada de avituallamiento, para descansar, pasar un buen rato, y tomar un cafe calentito, el que creo será el más barato del mundo, sólo 100 kyats ( 1 euro 1380 kyats, hacer cuentas, casi regalao, así que a tomar dos, y dejar propina, además la cocinera al mando, y la camarera eran niñas de menos de 12 años… ( una pena que tengan que trabajar tan pequeñas, cuando deberían estar en clase o jugando).
Es uno de los sitios más turísticos del país, su famoso lago, con sus pagodas junto al agua, y todo flotando en el agua: sus pueblos, jardines y huertos, con buenos tomates…, pero lo que más me llamó la atención fueron sus pescadores, y esa forma tan peculiar de hacerlo, con sus redes cónicas, y ayudandose con  la pierna para remar…
Pero no me vale acabar aquí, quiero hacerlo en un sitio más tranquilo, más especial, así que o al pueblo de la montaña de la izquierda, o al de la derecha…, al final gana el de la derecha, además lo localiza el GPS con ruta de bici…, así que voy pa ya…, ruta de bici, pero de pocas bicis…, por aquí, no va nadie, sólo los paisanos del lugar, que por aquí son de otra etnia, la etnia shan, a los que se reconoce bien por vestir de forma bonita y diferente, con trajes negros y turbante en la cabeza.
La ruta todo lo que tiene de bonita, lo tiene de dura…, bueno creo que exagero, o es que ya voy cansado, o me estoy haciendo mayor, je,je…, la dureza es en el medio, lo que es cruzar la montaña, porque los primeros 30 kms vas rodeando el lago, y los últimos, llegas a un valle…
A un valle donde está lo que buscaba, el pueblo de KAKKU, y su templo milenario, con más de 1.200 picudas estupas…, aquí si, buen sitio para recordar donde puse pie a tierra en Birmania…., además con esa imagen que encontré en un estanque, donde se reflejan las pagodas en el agua, y que guardaré para el recuerdo…
Como parte de ese recuerdo de esta gran aventura, de esos kms recorridos, de la sonrisa y el buen trato recibido por esta buena gente, del encanto que le dan sus monjes, de sus fantasticos templos, de sus miles de pagodas que le dan ese color dorado al país, de sus campos verdes, y de sus pistas de tierra rojiza…
Gracias y Hasta siempre BIRMANIA…!!!, Espero que volvamos a encontrarnos algún día…
Aquí termina la ruta, pero el viaje continúa, estoy saliendo del país, rumbo al norte de Tailandia, dirección a Chiang Rai, donde me espera esa parte entrañable de mis viajes, que tanto me gusta, que es el encuentro con los chic@s de aldeas infantiles SOS…

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